en Tiempoen internet      

Actualidad
Zapatero cambió el uso de los Falcon







El presidente del Gobierno decidió en 2004 utilizar estos aviones oficiales para ir a los mítines del PSOE, desoyendo las advertencias de los responsables de protocolo.
Antonio Rodríguez
05/06/09
Les han pillado. Es la primera vez que veo a un presidente ir a un mitin en avión oficial”. La persona que habla así a Tiempo ha organizado viajes de este tipo en los últimos quince años, tanto para el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como para los de José María Aznar y Felipe González anteriormente. Alguno de estos viajes los gestionó desde Moncloa. Otros, desde varios ministerios cuyos nombres no desvela para mantener su anonimato. “Lo digo categóricamente. No me consta que Aznar o González hayan ido exclusivamente a mítines en Falcon”, subraya. La polémica por el uso por parte de Zapatero de un avión Falcon en la campaña electoral ha entrado en la trifulca política a la misma velocidad de crucero con la que este aparato puede surcar los cielos con su pasaje VIP en el interior. Para el Partido Popular, esta actuación supone un uso indebido de los recursos públicos por parte de Zapatero, una acusación (la de “gorrón”, en palabras de Esteban González Pons) ante la que el presidente del Gobierno no se había enfrentado hasta ahora en sus más de cinco años al frente del Ejecutivo. El PSOE alega, por su parte, que esta práctica ya estaba implantada de antes y que es oportuna por motivos de seguridad. “Es el presidente del Gobierno, y uno no se levanta por las mañanas presidente y se quita la presidencia por las tardes”, justificó Leire Pajín el primer día que saltó la polémica. La número tres del PSOE sólo puso una excepción: los meses previos a unas elecciones generales, en l que el presidente está en funciones y no utiliza este tipo de aparatos para actos de partido. Sorprendida por el ataque del PP, tildó de “irresponsables” a los dirigentes populares por olvidar lo que hacía José María Aznar.

Tres agendas diferentes
Sin embargo, este último fue muy riguroso en cuanto al uso de los Falcon oficiales en los ocho años que estuvo en La Moncloa. Uno de sus allegados recuerda que Aznar tenía tres agendas distintas: una para actividades públicas y otra para asuntos de carácter privado, mientras que la tercera incluía los mítines y las reuniones internas del PP. Para este último apartado, el ex presidente se desplazaba en vuelos de Iberia o en un jet alquilado por el PP si el acto del partido era a una buena distancia de Madrid. “Recuerdo llegar de un sitio y él cambiarse de avión para ir a un mitin”, apunta un ex alto cargo popular después de que el partido haya exhibido facturas, por valor de casi medio millón de euros, que el PP pagó por varios desplazamientos que hizo Aznar en 2003.
Un año más tarde, tras la victoria socialista, se produjo un cambio en el uso de los Falcon, según ha revelado a esta revista un responsable gubernamental que trabajaba en Moncloa en esa época. Poco después de la llegada de Zapatero al recinto presidencial, se planteó la conveniencia de utilizar uno de estos aparatos gubernamentales para ir a un acto del PSOE. Los responsables de protocolo advirtieron al instante al recién nombrado secretario general de Presidencia de Gobierno, el diplomático Nicolás Martínez-Fresno, del riesgo político que ello suponía si el asunto saltaba algún día a la opinión pública. Como alternativa le propusieron a la persona que se encarga de todo lo relativo a la logística y protección del presidente del Gobierno en sus desplazamientos fuera de La Moncloa la inclusión de alguna actividad oficial en la agenda que justificase su uso.
Una práctica –la de forzar reuniones de trabajo– que sí que ha estado muy extendida entre los presidentes y ministros del PP y el PSOE, y que en ocasiones se ha acercado peli- grosamente a la línea roja de lo que se puede considerar como un uso abusivo de un bien público. Pese a las advertencias de los servicios de protocolo, prevaleció el planteamiento inicial y Martínez-Fresno autorizó verbalmente, no por escrito, el uso del Falcon para ir al acto socialista. Y fue en ese momento cuando se fijó la política apuntada por Pajín de que el jefe del Ejecutivo sólo prescindiría de estos aparatos cuando se quedase en funciones tras la disolución de las Cortes, un período de interinidad en el que el PSOE asumiría los gastos de desplazamiento. Tanto Moncloa como Martínez-Fresno (actual alto representante para la Presidencia española de la UE en 2010, cargo con rango de secretario de Estado) han declinado valorar estos extremos.

Gasto medio por hora
La controversia se generó el pasado 28 de mayo por un viaje de Zapatero a Sevilla para asistir a un mitin en Dos Hermanas, que ha costado a las arcas del Estado en torno a 6.000 euros. Esta misma cifra es la que maneja el Ejército del Aire como gasto medio por cada hora de vuelo que realiza uno de sus aparatos de la flota, incluyendo los gastos de combustible, el cambio de piezas y las dietas de la tripulación; pero como fue un vuelo interno -de unas dos horas por la ida y vuelta a Madrid en el mismo día–, no hizo falta pagar una noche de hotel o las dietas a los pilotos y el sobrecargo. Las citadas fuentes coinciden, en todo caso, en que el uso de un Falcon oficial cuesta menos que alquilar un jet privado.
Eduardo Zaplana, por ejemplo, gastó 150.000 euros del erario público en una veintena de viajes en avión privado contratados durante sus dos años como ministro de Trabajo. El ex dirigente popular justificó este uso porque necesitaba llegar a tiempo a varios actos oficiales y no tenía a su disposición uno de los Falcon oficiales, pero Hacienda bloqueó posteriormente dos de estos viajes por importe de 9.000 euros y cuestionó otros tres que costaron un total de 43.000 euros. En el trasfondo de ello estaba el hecho inevitable de que no hay aviones oficiales para cada vez que un ministro tiene que hacer un desplazamiento. El Ejército del Aire dispone de cinco Falcon 900-B, de catorce plazas cada uno, y no se pueden utilizar todos ellos al mismo tiempo por si surge alguna emergencia. La Casa Real, Presidencia de Gobierno y Exteriores tienen prioridad por encima de otras solicitudes, y es Defensa la encargada de dirimir las disputas interministeriales.
En el caso de varias peticiones similares, rige el orden de antigüedad de cada ministerio (Justicia primero, luego Exteriores, Defensa, Interior y así hasta el final), por lo que Vivienda o Igualdad son los departamentos que menos posibilidades tienen de utilizar estos aviones. Además, el Ejército del Aire pasa la factura de cada viaje al ministerio correspondiente, de modo que departamentos noveles como los que dirigen Beatriz Corredor o Bibiana Aído deben mirar con lupa cada desembolso que hacen al tener un presupuesto más reducido.

Seguridad en los comerciales
En cuanto a la seguridad que confiere un Airbus o un Falcon, lo cierto es que el uso de aviones comerciales es una práctica común entre los políticos. “No le pasa nada a un presidente por ir en un avión de Iberia y no se disminuye la seguridad”, asevera una de las fuentes gubernamentales.
Rajoy los utiliza a menudo, así como Carme Chacón para ir los fines de semana a Barcelona o Miguel Ángel Moratinos para asistir a mítines como el que el PSOE celebró en Ibiza el 31 de mayo. Cualquier piloto comercial está permanentemente en contacto con una to rre de control, por lo que le puede pasar una llamada importante al presidente del Gobierno o informarle de un atentado terrorista, eso sí, sin la confidencialidad y comodidad que se tiene en uno de los aparatos oficiales. Por ejemplo, el Airbus A-310 de 59 plazas de tipo business que se utiliza para largos trayectos (y en ocasiones también para repatriaciones de ciudadanos españoles) cuenta con una sala de reuniones, dos dormitorios, una sala de comunicaciones, cuatro cuartos de baño y una ducha, además de un GPS militar autónomo e independiente con posibilidad de encriptado.
Unas condiciones que no son comparables a las de un avión civil, pero para ir en Iberia o en cualquier otra compañía aérea tanto el jefe del Ejecutivo como los ministros tienen a su disposición las salas de autoridades de los aeropuertos y sus vehículos oficiales les pueden dejar o recoger a pie de escalerilla del avión, de modo que el único condicionante con el que a priori cuentan es el de atenerse a un horario fijo, el de la salida del vuelo.
De ahí que las palabras de Alfredo Pérez Rubalcaba sobre la necesidad de utilizar siempre los aviones, helicópteros o coches oficiales por cuestiones de seguridad sonasen para algunos como una justificación. Tampoco estuvo muy fino en sus apreciaciones el ministro de Fomento, José Blanco, al criticar el uso del helicóptero presidencial Puma SA- 330 por parte de Aznar para ir a un acto del PP en Quintanilla de Onésimo (Valladolid) cuando Zapatero ha hecho lo mismo estos últimos años para estar en las concentraciones socialistas de septiembre en Rodiezmo (León).

El ejemplo de Sócrates
Pero en esta polémica, lo que más daño ha hecho a la imagen de austeridad que había cultivado el presidente del Gobierno estos últimos años ha sido el episodio que compartió el segundo sábado de la campaña electoral con su homólogo socialista luso, José Sócrates. En ocasiones, las comparaciones son odiosas. Ambos tenían que participar en dos mítines en Valencia y Coimbra, y mientras que el día anterior Sócrates viajó a Madrid en un vuelo regular de la compañía portuguesa TAP, el resto de los desplazamientos a Valencia y Coimbra los realizó en el Falcon español por invitación expresa de Zapatero, según relató la prensa lusa.
En estos diez días de polémica, el Ejecutivo y el PSOE se han visto en la incómoda posición de responder únicamente con la dialéctica a las críticas del PP, que insiste en que Ferraz corra, al menos, con los gastos del Falcon cuando vaya a mítines y que ha tenido una inesperada ayuda por parte de la Casa Real, tras conocerse que la Reina Sofía viajó el domingo 31 de mayo de Santander a Londres en una compañía aérea de bajo coste por tratarse de una actividad privada.
Hasta ahora no han aparecido pruebas de cargo contra Aznar o alguno de sus ministros de entonces, como Rajoy o Federico Trillo, pues éstos se cuidaron mucho de incluir alguna actividad oficial en los desplazamientos que hicieron en los Airbus o en los pequeños Falcon. De ahí que María Teresa Fernández de la Vega sólo pudiese contrarrestar las críticas populares con el anuncio de que el Ejecutivo aprobará un decreto que recoja todas las normas existentes sobre el uso de medios públicos por parte del Gobierno. Una promesa que deja en manos del Tribunal de Cuentas la decisión final sobre si está justificado el uso de un avión público para actos de partido. Pero el informe de este órgano llegará mucho después del 7-J.
Volver                                                Imprimir


ESPECIALES

Enlaces de Interés

Entradas Liga Española de Futbol , Formula 1 , Basket , Premiership , Serie A
Entradas musicales Londres, conciertos Barcelona Madrid , Fútbol, Festivales, Fórmula 1. Entradas para todas las ciudades.
Información Meteorológica





Sites de Grupo Zeta