en Tiempoen internet      

Entrevistas
DIRECTORA GENERAL DE LA OFICINA ESPAÑOLA DE CAMBIO CLIMÁTICO
Teresa Ribera




Personal

Trayectoria
Administradora civil del Estado, de 38 años, compatibilizó sus primeros años en la Oficina Española de Cambio Climático con la docencia en el Departamento de Derecho Público y Filosofía del Derecho en la Universidad Autónoma de Madrid. Es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense. Jamás se le pasó por la cabeza que iba a trabajar en el ámbito del cambio climático. “Pero cuando me lo plantearon respondí que sí, no me cupo la menor duda”.

Pasión
Lo que más le gusta de su trabajo es “la sensación de que con voluntad se pueden hacer cosas”. “Desde que llegué a la oficina he trabajado muy intensamente, pero con la sensación de tener grandes satisfacciones, de estar disfrutando mucho de algo que requiere mucha energía personal”, dice.

Aficiones
Adora pasear por la Sierra madrileña con sus tres hijas. “Aprecio muchísimo estar con ellas”, reconoce. También disfruta en el cine: su última película, “La vida de los otros”, la vio hace una semana.




Maneja las causas y consecuencias de una de las peores amenazas de este siglo, que en España afectará con mayor intensidad al sureste mediterráneo. Y está convencida de que para frenar los efectos más dramáticos del cambio climático es necesario el acuerdo de toda la comunidad internacional. “Estamos a tiempo de reaccionar”, considera.
Yolanda González J. Nistal
18/05/07
—¿A qué se dedica la oficina que dirige?
—Nació en 2001 al identificarse la necesidad de que en alguna unidad de la Administración General del Estado se centralizase el seguimiento de la negociación internacional en materia de cambio climático. Se pretende que ayude a identificar cuáles son los problemas para que cada cual en su ámbito de responsabilidad actúe de manera coherente pues nos encaminanos hacia un sistema climático distinto.

—¿Están más concienciados ahora los ciudadanos?
—Enormemente. Cuando comencé a trabajar en esta Oficina no había gran difusión de lo que era el cambio climático. Hoy, por la mayor evidencia del fenómeno y por la implicación de los grandes actores de la política, se ha creado un importante debate sobre nuestro modelo de crecimiento.

—¿Y los políticos?
—También están más concienciados, lo que ha supuesto una evolución muy positiva para las políticas de medio ambiente en todos los gobiernos y probablemente también en todas las formaciones políticas. El medio ambiente en España ha sido mal entendido hasta hace relativamente poco. Había una preocupación centrada en el paisaje, más que en una mejor integración de los recursos naturales en nuestro modelo de crecimiento. La opinión pública entiende mejor hoy la importancia de desarrollar políticas ambientales.

—Los compromisos españoles con el Protocolo de Kioto establecen que para el periodo 2008-2012 las emisiones de CO2 sólo se pueden incrementar un 15% respecto a los valores de 1990. Vamos muy por encima. ¿Cómo se explica?
—En 2005, las emisiones superaron un 52% la cifra de 1990, y todo hace pensar que en 2006 la superamos en torno a un 48%. Hay razones que ayudan a explicarlo: España ha mejorado mucho en términos de PIB, bienestar y riqueza, y también la población se ha incrementado un 10%, algo con lo que no contábamos cuando se negociaron estos porcentajes en 1997. También es verdad que durante este tiempo ese crecimiento ha venido acompañado de un crecimiento de la demanda de energía primaria que sistemáticamente ha estado por encima del crecimiento del PIB. Y éste es el punto que hay que corregir.

—¿Qué medidas se tomarán contra los países que no cumplan con el Protocolo?
—Hay dos contextos. En el ámbito de Naciones Unidas se prevé una tasa de descuento muy importante para el siguiente periodo de compromiso, es decir, que de nuestro objetivo de cumplimiento habría que deducir el porcentaje de incumplimiento más una tasa de penalización. En el ámbito de la Unión Europea, en la medida en que hay un proceso de extensión comunitaria del régimen internacional de Kioto, se aplica a los Estados el procedimiento ordinario de incumplimiento de derecho comunitario. La Comisión tiene la facultad de iniciar procesos de infracción que pueden acabar en el Tribunal de Justicia.

—No son pocos los que apuntan que el cambio climático es un invento de la izquierda y ponen en duda las investigaciones de los expertos.
—Poner en duda los hallazgos en esta materia es irresponsable y genera confusión. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) recoge la opinión de la comunidad científica, el conjunto de lo que se ha publicado en las revistas más prestigiosas de los últimos cinco años. Es muy difícil pensar que todos los científicos son de izquierdas, revolucionarios y que lo que quieren es fastidiar una opción política determinada. Los datos son tan abrumadoramente claros que no tiene ningún sentido entrar en esa discusión.

—¿Hemos llegado a tiempo a la lucha contra el cambio climático?
—Sí y no. Respeto al sí, uno de los resultados más interesantes del cuarto informe de evaluación del IPCC es que todavía estamos a tiempo de evitar un cambio climático dramático. No obstante, necesitamos opciones urgentes que empleen todas las tecnologías de que disponemos y tenemos poco tiempo, probablemente quince años útiles para poder evitar un cambio climático irreversible. Respecto a la respuesta negativa, cabe decir que el cambio climático va a seguir conviviendo con nosotros cientos de años porque la estabilización de gases de efecto invernadero en la atmósfera tarda muchísimo tiempo en ocurrir.

—¿El urbanismo desenfrenado acelera el cambio climático?
—Probablemente sí. Uno de los motivos que explica por qué en España se ha producido ese crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene que ver con el modelo en el que se ha basado nuestra economía en los últimos años. Un modelo que es enormemente intensivo en demanda de energía tanto para la construcción de viviendas como para los servicios de transporte asociados después a los habitantes, para la refrigeración o calefacción de esas viviendas... La mayor parte de estas construcciones han permitido parámetros de eficiencia energética muy por debajo de las medias de nuestros colegas europeos: hasta un 40% menos eficientes.

—¿La radicalización de las temperaturas puede hacer que España deje de ser atractiva para los turistas?
—Es difícil precisarlo, pero sabemos que puede cambiar el patrón del turismo. La cornisa cantábrica puede resultar más atractiva si hay alteraciones en el régimen de precipitaciones o si hay aumento de temperaturas medias en verano. Por el contrario, puede resultar menos atractiva la zona del sureste Mediterráneo en los meses de máxima temperatura. Quizá tenga un efecto positivo y es que el turismo de invierno en el Mediterráneo resulte más atractivo porque las temperaturas sean más suaves. Pero hay cambios de patrones muy importantes que en algunos casos pueden resultar demasiado amenazadores como para obviarlos. Es fundamental conocer cuanto antes cuáles pueden ser esos impactos.

—Entonces, dentro de 40 años Ribadeo o Ferrol pueden ser las próximas “marbellas”.
—No sé si les parecerá bueno o malo a los ciudadanos de Ribadeo, pero no es descartable que la cornisa cantábrica adquiera un valor añadido para el turismo de verano al que ya de por sí tiene.

—¿Es una temeridad llenar de casas el primer kilómetro de costas?
—Seguramente. Es en las zonas bajas donde puede resultar más temible el cambio climático. De hecho, los estudios que existen determinan tres tipos de medidas en relación con una zona amenazada del litoral: retracción de la primera línea de playa, reforzamiento de las estructuras para evitar colapsos en los edificios y finalmente, construcción de barreras que ayuden a frenar ese incremento del nivel del mar.

—¿Qué puede hacer un ciudadano normal en este campo?
—Ser responsable de sus consumos energéticos. Debemos reflexionar sobre si consumimos realmente lo que necesitamos. Se trata de racionalizar y gestionar bien los residuos, lo que nos permite después ser más eficientes en su reciclaje y reutilización.

—¿Qué se espera del Gobierno post Bush en materia de cambio climático?
—Sea cual sea el partido que acceda a la Casa Blanca, todo parece indicar que el cambio climático va a formar parte de las prioridades. Tanto entre líderes del Partido Republicano como del Demócrata están teniendo lugar acciones muy interesantes. De hecho, la preocupación por el cambio climático forma parte ya de las prioridades de un gran número de empresas y de grupos de presión de la sociedad civil. Hay indicios de cambio de actitud en los foros internacionales, pero todavía no se percibe una marcada voluntad de sistema de cumplimiento bajo la tutela de la ONU. Existen políticas nacionales orientadas ya de manera muy clara a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, pero falta dar el salto a la concertación de la acción a nivel internacional.

Volver                                                Imprimir

ESPECIALES

Enlaces de Interés

Entradas Liga Española de Futbol , Formula 1 , Basket , Premiership , Serie A
Entradas musicales Londres, conciertos Barcelona Madrid , Fútbol, Festivales, Fórmula 1. Entradas para todas las ciudades.
Información Meteorológica





Sites de Grupo Zeta