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Casi un millón de desplazados vuelven a sus casas. Casi un millón de desplazados vuelven a sus casas.






LA GUERRILLA ASUME EL LIDERAZGO DE LA RECONSTRUCCIÓN
Hizbulá se crece en la posguerra
Hizbulá promete ayudar a todos, incluso allí donde el débil Estado libanés no es capaz de llegar. El dirigente de la guerrilla, Hasan Nasrala, ha asumido el papel de líder de la unidad nacional.
21/08/06
Miles de libaneses regresan estos días a sus casas. O a lo que queda de ellas. La resolución 1.701 del Consejo de Seguridad de la ONU ha logrado un cese de hostilidades y la progresiva retirada de las tropas israelíes al tiempo que el Ejército de Líbano se despliega hasta la frontera sur. Los países miembros de Naciones Unidas discuten la composición de una fuerza militar multinacional –a la que contribuirá España– que apoye al Ejército libanés, pero aún no hay garantías de una paz duradera, entre otras razones porque Israel se reserva el derecho de intervenir si se siente amenazada, y será difícil desarmar a la guerrilla libanesa. Lo que parece cada día más claro es que en esta guerra ya ha habido un vencedor: Hizbulá.

El líder de esta milicia chií, Hasan Nasrala, celebró la victoria en un mensaje televisado al conocer el acuerdo de alto el fuego, una victoria también reconocida por los padrinos de Hizbulá, los gobiernos de Siria e Irán, y por la población de muchos países musulmanes. Hizbulá ha mantenido un ataque constante sobre Israel durante semanas, algo que no había logrado ningún ejército.

Liderar la reconstrucción
En Israel aumentan las voces que piden la dimisión del primer ministro, Ehud Olmert; el ministro de Defensa, Amir Peretz, se excusa de las críticas a su gestión de la guerra diciendo que cuando asumió la cartera, hace cuatro meses, nadie de las Fuerzas Armadas le dijo que Hizbulá era una prioridad. Y para colmo la destrucción infligida por Israel ofrece una oportunidad a Hizbulá para ganarse aún más el favor de los libaneses, esta vez asumiendo el liderazgo de la reconstrucción.

A medida que los militares israelíes se van retirando del sur –una operación que puede completarse esta semana– los primeros en ayudar a los pueblos destruidos son los miembros de Hizbulá, que antes de que llegue el Ejército libanés ya trabajan retirando escombros y limpiando. Sus excavadoras han sido las primeras en habilitar carreteras y calles, y sus ambulancias las primeras en retirar cadáveres de edificios en ruinas.

Los miembros de la organización están perfectamente organizados en el sur. Durante los 18 años que transcurrieron de ocupación israelí (entre 1982 y 2000) no sólo construyeron los búnkeres que pretendía localizar y destruir Israel con sus operaciones militares terrestres, sino también han ido entretejiendo una amplia red de asistencia social.

En su primer discurso tras el alto el fuego, Nasrala prometió que daría dinero para comprar muebles y pagaría un año de alquiler a todo libanés que haya perdido su casa en la guerra. El líder de Hizbulá habla a todos los libaneses, no sólo a sus seguidores, ni sólo a los chiíes. Como si fuera el dirigente de un Gobierno de unidad nacional. Incluso pidió a los libaneses que no suban los precios para aprovecharse de la escasez.

Gobierno y resistencia
Nadie se atreve a rechistar a Nasrala, y el Gobierno libanés ya ha clarificado que ellos no terminarán el trabajo de Israel: no piensan desarmar a Hizbulá. El ministro de Defensa, Elias Murr, ha dicho que la resistencia, como denominan los libaneses a la milicia, coopera con el Estado y no hay por qué enfrentarse a ella. El debate que se abre en Líbano es qué hacer con Hizbulá. Se trata de una cuestión latente durante décadas, pero que nadie se atrevía a tratar Entre desarmar a las guerrillas o dar más prerrogativas de Gobierno a sus representantes políticos, existe un amplio abanico de posibilidades que deberán discutir todos los grupos étnico-religiosos y políticos y que recoge estos días la prensa libanesa.

En un reciente editorial el diario Daily Star de Beirut analizaba por qué Hizbulá es un ejemplo para muchos Gobiernos de la región, al margen de la opinión que merezcan sus objetivos, sus valores o sus tácticas: “La clave de su éxito es su capacidad para identificar las necesidades reales de sus miembros de base, y atender esas necesidades sistemáticamente a través de una red de trabajadores y de gestores, todo sin perder el tiempo presumiendo de ello en público”.

Crisis regional
Los diputados de Hizbulá en el Parlamento libanés aseguran que ahora comenzará a llegar dinero de Irán, un dinero que se traducirá en fondos para la red social de la organización. Por su parte, Arabia Saudí y Kuwait han donado 500 y 300 millones de dólares, respectivamente, para ayudar a reconstruir las infraestructuras del Líbano, un país del que tradicionalmente han sido aliados. Este dinero irá al Gobierno de Beirut, mientras que Hizbulá confía en dedicarse a reconstruir viviendas con los fondos de Irán.

Los analistas de Oriente Próximo ven el origen de dos frentes dentro del mundo islámico: uno con Siria, Irán y grupos al estilo de Hizbulá, Hamas o los Hermanos Musulmanes, con sus métodos y políticas poco ortodoxas y enfrentados a Occidente, y otro en el que estarían Jordania,Kuwait y Arabia Saudí. Frente al autosuficiente discurso de Nasrala, el primer ministro libanés, Fouad Siniora, pedía tímidamente “un único Estado, con un solo poder con capacidad de decisión”.Y aseguró que la cuestión de la autoridad es clave para el futuro, porque si no Líbano seguirá siendo “el escenario de conflictos regionales e internacionales”.




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