Qué debe hacer el Rey
La mayoría de los españoles opina que el Rey debería tener un papel más activo en algunos asuntos políticos, como por ejemplo la reforma de los Estatutos. Aunque en ocasiones no ha trascendido, Juan Carlos I ha mantenido reuniones en los últimos meses con diferentes políticos.
Consuelo Font
06/02/06
Al Rey le inquieta el grado de crispación que se está produciendo en el país por las reformas estatutarias, especialmente del Estatuto catalán. Eso, al menos, reconoce una persona allegada al Monarca, que manifiesta que a Juan Carlos I le preocupan esencialmente dos cosas: en primer lugar, que se recupere el máximo consenso entre las fuerzas políticas para realizar la reforma de los Estatutos, y, en segundo lugar, que dichas reformas “se hagan siempre dentro del marco constitucional, y no contra dicho marco”.
Al mismo tiempo, el Rey transmite a sus interlocutores que, para garantizar la estabilidad del sistema democrático actual, una de las prioridades “es conseguir que los nacionalismos no excluyentes se sientan integrados”.
Por este motivo, Don Juan Carlos se está reuniendo con políticos de todo signo, además de militares, juristas y representantes de las instituciones. Con la única arma de ese papel moderador que le otorga la Constitución, sugiere, se informa, advierte y marca pautas. Son entrevistas que se llevan en absoluto secreto. Excepcionalmente, ha salido a la luz que se reunió, en noviembre pasado, con el presidente catalán, Pasqual Maragall, para hablar del proyecto de Estatuto. Algo que ya hizo en la recepción por la Fiesta Nacional del 12 de octubre, en que ambos mantuvieron un aparte en el Palacio Real.
En los últimos meses, según ha podido saber la revista “Tiempo”, el Monarca también ha mantenido encuentros secretos con el lendakari, Juan José Ibarretxe, y con el ex presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, entre otros líderes políticos. A punto de cumplirse el 25 aniversario del golpe de Estado del 23-F, los españoles no han olvidado la actuación del Rey para detener la intentona, ni su contribución para que la Transición llegase a buen puerto. Hoy, a una generación vista, la monarquía aparece bastante consolidada. Sin embargo, ante el conflicto abierto por la reforma del Estatuto catalán, en ámbitos políticos y militares se han realizado referencias al papel constitucional del Rey.
Para conocer la opinión de los españoles, “Tiempo” ha encargado un son deo a Gesop (Gabinete de Estudios Sociales y Opinión Pública). La encuesta permite alcanzar algunas conclusiones sobre el estado de salud de la monarquía.
Un papel más activo
Pese a la labor en la sombra que realiza el Rey, de acuerdo con la función de árbitro y moderador que es la única que le otorga la Constitución en su artículo 56, la mayor parte de los encuestados (el 54,1 por 100) piensa sin embargo que debería tener un papel más activo en algunos aspectos de la actualidad política, como la reforma de los Estatutos de autonomía.
Entre los encuestados, son las mujeres, los más jóvenes y los de menor nivel de estudios los más favorables a una mayor implicación regia. Frente a ellos, un 36,4 por 100 de los españoles no cree que Don Juan Carlos deba involucrarse más. Esta opinión es mayoritaria entre los ciudadanos con formación universitaria (un 60,5 por 100) y habitantes de grandes ciudades (50,5 por 100).
En cuanto a comunidades autónomas, los más partidarios de que el Rey tenga un papel más activo son los andaluces (un 60,7 por 100) y los gallegos (un 56,4 por 100), mientras los menos proclives son los catalanes, con un 43,2 por 100 en con tra y los madrileños, con un 41,5 por 100 de los encuestados.
La relevancia de la Monarquía
Histórica es la imagen del Rey en televisión vestido de capitán general tras su decisiva intervención en favor de la Constitución la noche del 23-F. Claro que se trataba de una ocasión excepcional, ya que el gobierno estaba secuestrado en el Congreso, y el Rey, como jefe de Estado, se sirvió de su autoridad para parar el golpe. A partir de ahí, Don Juan Carlos no ha tenido que interferir públicamente en avatares políticos. Ello no supone, sin embargo, que para la mayoría de los ciudadanos la labor del Monarca haya perdido peso, pues nada menos que un 53,6 por 100 de los encuestados opina que la monarquía sigue teniendo en la actualidad la misma relevancia que en los años de la Transición. Una idea que sostienen mayoritariamente las mujeres y los mayores de 45 años.
Entre quienes consideran que la monarquía ha perdido relevancia política, destacan los menores de 30 años, ya que un 58,2 por 100 de los encuestados pertenecientes a este grupo sostiene dicha opinión. También lo cree la mayoría de los ciudadanos del País Vasco, donde un 54,8 por 100 considera que la institución regia ha ido perdiendo importancia durante los últimos 25 años. Muy divididos sobre la cuestión se muestran catalanes, madrileños y valencianos. Por ejemplo en Cataluña, aunque la tendencia mayoritaria considera que Juan Carlos I ha mantenido su caché (48,8 por 100), hay un 43,2 que piensa que éste ha disminuido.
La confianza de los ciudadanos
Cuando Don Juan Carlos fue designado como futuro jefe de Estado, los antifranquistas y la izquierda en general tenían grandes reticencias hacia aquel al que Franco eligió “sucesor a título de Rey”. Sin embargo, su defensa de las libertades y de una monarquía “de todos los españoles” acabó convirtiendo a la Corona en icono de la democracia, lo que provocó que la izquierda, en su mayoría republicana, le aceptara. Como dice Felipe González en su libro El futuro no es lo que era, “el papel del Rey Juan Carlos no ha sido institucional monárquico en el sentido tradicional, sino monárquico republicano. No sabemos si este país ha aceptado la monarquía, pero sí al Rey, que goza del mayor consenso imaginable”.
No parece que esta fiabilidad en la Corona haya disminuido actualmente, ni mucho menos, ya que el 59,5 por 100 de los españoles preguntados dice confiar mucho o bastante en la monarquía, frente a un 33,8 por 100 a quien la institución le suscita poca o ninguna confianza.
Si analizamos los datos por comunidades autónomas, podemos concluir que los andaluces son los españoles que más confían en la Corona (67,9 por 100). La desconfianza sólo es mayoritaria entre los vascos, de los que un 52,4 por 100 afirma fiarse poco o nada de la monarquía. Destaca una vez más el empate entre los catalanes, ya que un 47,2 por 100 reconoce confiar entre mucho y bastante en la monarquía, mientras el 44,8 por 100 responde que poco o nada.
La sucesión
En Europa no es inusual que un soberano abdique llegado a cierta edad. Así lo hicieron la reina Juliana de Holanda, que en 1980 abdicó en su hija Beatriz, actual soberana, o el gran duque Juan de Luxemburgo, quien en 2000, con 80 años, dio paso en el trono a su hijo Enrique, de 44. El constitucionalista Antonio Torres del Moral es, por ejemplo, partidario de que Don Juan Carlos, que acaba de cumplir 68 años, siga este ejemplo: “En mi opinión, Don Juan Carlos debe abdicar cuando lo estime conveniente, porque así la sucesión se producirá sin traumas, como un relevo generacional, e incluso la institución se beneficiaría de la figura de Rey-padre, dando continuidad a la dinastía”.
La abdicación es una idea que tampoco rechazan radicalmente los encuestados, aunque sólo en situación extrema: un 63 por 100 de los españoles se muestra partidario de que el Monarca abdique en favor del Príncipe Felipe cuando se sienta incapacitado para ejercer su función. Sólo una quinta parte (un 19,4 por 100) opina que debería abdicar cuando cumpla 70 años, circunstancia que se producirá el 5 de enero de 2008.
Contrarios a la abdicación, cualquiera que sean las circunstancias que atraviese Juan Carlos I, sólo se muestran un porcentaje mínimo de los encuestados (el 6,6 por 100). Un 5,5 por 100 se muestra indiferente, y un 3,7 por 100 no responde.
El apoyo al futuro Rey
Una de las preocupaciones del Monarca desde hace años es convertir el juancarlismo mayoritario en nuestro país en lo que denomina “monarquismo”. “No es que la existencia de juancarlismo me disguste, me siento muy halagado, pero me preocupa. Un hombre, un Rey, puede hacerse querer rápidamente, pero una monarquía no arraiga en el corazón de un país de la noche a la mañana. Espero que Felipe se haga querer por los españoles tanto como al parecer me quieren a mí”, aseguraba Don Juan Carlos en la biografía autorizada que escribió José Luis de Vilallonga.
Éste fue seguramente uno de los motivos por los que el actual equipo de Zarzuela, con Alberto Aza a la cabeza, llegó con una misión muy concreta: potenciar la imagen y el peso institucional del Príncipe, que el pasado 30 de enero, día de su 38 cumpleaños, conmemoró el XX aniversario de su juramento constitucional. La citada operación para potenciar al Heredero, unido a su matrimonio y reciente paternidad, parece que ha consolidado notablemente la posición de Don Felipe, ya que un 56,8 por 100 de los encuestados considera que la monarquía española seguirá contando con el mismo apoyo cuando el Príncipe sea Rey que en la actualidad.
Sólo un 21,4 por 100 augura un apoyo menor, opinión que, sin llegar a ser mayoritaria, está más extendida entre los jóvenes de 18 a 29 años, los universitarios y los habitantes de grandes ciudades. Hay un 12,4 por 100 que, por contra, considera que el Príncipe Felipe contará incluso con más apoyo que su padre.