


Ha devuelto la calma a la Administración de Justicia. En sus manos están, entre otros asuntos, la modernización de la justicia y las siempre difíciles relaciones con la Iglesia. El último episodio ha sido el llamamiento de la Conferencia Episcopal instando a los católicos a desobedecer la nueva ley del aborto. Pero este gallego no se achanta.
