Lo que pinta el gorila artista

09 / 02 / 2017 Ignacio Vidal-Folch
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Esta es una cultura donde se puede desconectar con solo darle a una tecla.

Remedios Zafra, profesora de arte y cultura digital en la Universidad de Sevilla

Cuerpo, deseo y ciberespacio era el título de la conferencia a la que ayer asistí en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. Y seré franco: no asistí a esa conferencia –en el marco de la estupenda exposición Mil metros cuadrados de deseo– porque el tema me interese sobremanera sino porque considero obligado tratar de entender un poco el futuro. En el fondo hubiera preferido quedarme en casa releyendo a Galdós.

Así que fui a escuchar a Remedios Zafra. Zafra, profesora de arte y cultura digital en la Universidad de Sevilla y ensayista muy fértil y premiada, lo primero que dijo cuando compareció en el escenario fue esto: “El primer dato interesante de esta conferencia es que haya despertado tanto interés y tantas expectativas”. Pues era obvio, viendo la sala de actos llena a rebosar de un público joven, y mayoritariamente femenino, que el tema toca en nervio vivo.

Luego –otro signo de los tiempos– saludó a los que la estaban escuchando en sus casas, pues la conferencia se difundía también en streaming, es decir que había un potencial público que asistía a ella “en tiempo real”, desde sus ordenadores en casa. Y finalmente saludó también “a los que nos escucharán en el futuro y seguramente se extrañarán de que en el pasado, en el año 2017, nos reuniéramos para hablar de estas cosas”. Y asumir que aunque seamos, para nosotros, presente, también somos el pasado de otros también me pareció característico y significativo de nuestra contemporaneidad, donde todo queda registrado y accesible para siempre.

Zafra expuso y reiteró el concepto de la “habitación propia conectada” –el concepto de Virginia Woolf actualizado y pervertido por el ordenador y el módem– y señaló el cambio de paradigma en el proyecto humano que aspiraba a sobre todo proteger la intimidad del ciudadano, a la tendencia a exponerla, a compartirla, “lo que nos autoriza a hablar de poshumanidad” y comentó la necesidad de hoy de controlar la exposición, la visibilidad del cuerpo y de la intimidad. Pasó por las ideas de profilaxis y transgresión moral facilitadas por el erotismo digital; señaló que esta es una cultura donde el participante dispone de la posibilidad de desconectar de algo que ve, a lo que asiste, con solo darle a una tecla, y también la posibilidad de entrar y salir de la misma manera en el mundo de la fantasía.

Una cultura digital que facilita hasta el extremo las posibilidades de construir nuestras propias fantasías y vivirlas (como en Her, la famosa película de Spike Jonze, Oscar del año 2014 al mejor guion, donde Joaquin Phoenix programa un sistema operativo que evoluciona, aprende y le enamora), trascendiendo tabús y transgrediendo imperativos ajenos... pero con la paradoja de que lo que imaginamos y queremos imaginar son copias de los estereotipos de siempre, réplicas del imaginario del mundo material. El gorila pintor solo pintaba... los barrotes de su jaula.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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