El niño de la bicicleta, Las aventuras de Tintín y Eva

28 / 10 / 2011 12:01 Antonio Díaz
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Nuestro crítico de cine Antonio Díaz analiza las principales películas que se estrenan este viernes en los cines de España.

Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio.  

Dirección: Steven Spielberg. Intérpretes: Jamie Bell, Andy Serkis y Daniel Craig.  

Steven Spielberg, además de reverlarse como un tintinófilo de aúpa, ha recuperado su pulso y ha respetado la esencia de Tintín -la del personaje y la de su narrativa-. Y, en el camino, homenajea al padre de la criatura, el gran Hergé, esparce algunos guiños autorreferenciales para que quede clara su devoción a la obra del autor belga (desde Tiburón a la Última cruzada) y se inventa la batalla naval más espectacular que se recuerda en un cine. Mientras Tintín, Milú y el capitán Haddock resuelven el secreto del Unicornio, el cineasta rescata con ultimísima tecnología -3D y motion capture- el mejor cine aventuras. Y algo infinitamente más valioso: la sonrisa con la que se abandona la sala, como la de un niño. La misma que deja la lectura de cualquiera de los álbumes protagonizados por el periodista del tupé. “¿Cuál es su sed de aventuras, capitán?”, le pregunta Tintín a Haddock. “Insaciable”, responde el lobo de mar. Y la nuestra también.

 
 

Eva.

Dirección: Kike Maíllo.

Intérpretes: Daniel Brühl, Marta Etura y Claudia Vega.

“Más humanos que los humanos”, el eslogan de Tyrell Corporation, la empresa que diseñaba los replicantes Nexus 6 de Blade Runner es una constante en el nuevo cine de ciencia-ficción que aborda futuros con androides fabricados a imagen y semejanza del ser Humano y equipados con un cerebro de silicio capaz de procesar pensamientos, emociones y sentimientos, lo que el recientemente fallecido John McCarthy denominó “Inteligencia artificial”. Modernos prometeos que se rebelan contra sus creadores en ficciones que exploran los límites éticos y morales de los avances tecnológicos. Kike Maíllo, en su debut en el largometraje, se adentra en un camino ya visitado en Inteligencia Artificial, de Steven Spielberg, donde un niño androide era el juguete de unos padres humanos adoptivos a la espera de que la ciencia permitiera que su hijo biológico pudiera ser rescatado de entre los muertos. El cineasta español, que imagina un mundo de inspiración retrofuturista -mucho más amable que la tradicional visión distópica-, se centra en los esfuerzos de un prestigioso ingeniero para diseñar un niño robot capaz de emular el comportamiento infantil. Lo más interesante -y lo más inteligente- es esa mirada de Maíllo, que enfoca directamente a la psicología: ¿es posible convertir en matemática pura -bytes, unos y ceros- algo tan impredecible y tan arbitrario como la mente humana? Esboza aunque no llega a ahondar en el enfoque profundamente existencialista de Blade runner -la vida es efímera y los recuerdos “se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”-, pero el resultado, con giro narrativo algo predecible incluido, es bastante notable.

El niño de la bicicleta.

Dirección: Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne.

Intérpretes: Cécile de France.

Los hermanos Dardenne se han ganado a pulso el título de retratistas oficiales de las clases media y baja de Bélgica -y, de paso, el prestigio internacional en el circuito de festivales- por su esfuerzo, durante años, como narradores cinematográficos de inspiración costumbrista. En este caso, se trasladan a un internado donde un niño abandonado por su progenitor se empeña en recuperar su bicicleta. El chaval, que no entiende las razones de su padre, acaba siendo adoptado por una peluquera con una paciencia infinita que tendrá que luchar contra la rebeldía del muchacho y las tentaciones del mundo para meterle en vereda. Su pretendido realismo a veces se refleja forzado y tremendista, dictado por la Ley de Murphy -si algo puede salir mal, saldrá mal- y se tiene la sensación de que tanto drama no aporta nada, a pesar de ese final supuestamente redentor.

Más cine en el blog de Antonio Díaz

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