Dentro de África

29 / 04 / 2016 Juan Bolea
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Cuando escribió su libro Los sueños de mi padre, Barack Obama describió con una sola palabra las sensaciones que, veinte años antes de ser presidente de los Estados Unidos, tuvo al visitar por primera vez a su ancestral familia en suelo africano: paz. Durante su permanencia en Kogelo (Kenia) los días se sucedieron idénticos unos a otros, sin el menor cambio. “Todo era como había sido ayer, y podías recitar las vidas de quienes habían hecho las cosas que empleabas”, escribió Barack.

Durante las elecciones presidenciales de 2008, el periodista Alex Perry se alojó con Malik Obama, hermanastro de Barack y jefe del clan los Jor’Obama, en su choza del lago Victoria. Allí, sin comodidades, pero con televisión e Internet, vieron en directo, desde Washington, la toma de posesión de su ilustre pariente, el primer discurso de quien ya era el hombre más poderoso del mundo.

Finalizada la retransmisión, Perry acompañó a Malik al poblado para comprar cabras y degollar bueyes, comprobando con el correspondiente asombro que en solo dos generaciones la familia Obama había pasado de caminar descalza por tierras que cultivaban con sus manos a ocupar la Casa Blanca. Esa visión bidimensional del mundo que permitía a Malik vivir medio año en Nueva York, donde trabajaba como contable, y otro medio en Kenia, donde se ataviaba como un nativo para ejercer como jefe de clan, resulta clave, según Perry, para entender la nueva África.

Esta es solo una de las numerosas paradojas contenidas en La gran grieta (Ariel), un libro que es un ensayo, que es una crónica, manual de historia y novela de aventuras, todo junto, aunque no revuelto, e inspirado por la pasión que Perry ha sentido durante décadas hacia un continente, el africano, que ha llegado a conocer a base de recorrerlo de arriba abajo y de Este a Oeste, por sus ríos y desiertos, y por ese valle del Rift donde se meció la cuna de la humanidad, pero que en unos miles o decenas de miles de años partirá África en dos.

De la misma manera, sugiere Perry, hoy África ya lo está entre la tradición y la modernidad, el arco y el Kaláshnikov, las fauces de los grandes felinos y el fétido aliento de la corrupción.

Fiel al magisterio de Kapuscinsky, Perry se ha entrevistado con los poderosos señores de la guerra que dominan el tráfico de armas y cocaína en Guinea Bissau o con humildes pescadores de Lagos que sacan adelante familias de diez hijos.

Dictadores, misioneros, yihadistas, cazadores, representantes de las organizaciones no gubernamentales o personajes que, como George Clooney, aportan su granito de arena en ayudar a etiopes, somalíes o sudaneses desfilan por este volumen torrencial como un diluvio tropical, y que se lee tan embebidamente como el agua caída del cielo se filtra por las praderas de Masai Mara.

África, el futuro.  

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

COMENTARIOS

No hay comentarios

ENVIA TU COMENTARIO

  • Los campos marcados con "*" son obligatorios

Grupo Zeta Nexica