Cayetano enseña a Adrien Brody a ser "Manolete"

03 / 04 / 2006 0:00 Verónica Zabala
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El hijo de Paquirri y Carmen Ordóñez enseñará al actor a sentir el toreo durante los 20 días en que vivirán juntos en el campo. El rodaje empezará en marzo. Penélope Cruz será la amante de “Manolete”.

30/01/06

Manuel Rodríguez, Manolete, vuelve a ser noticia de primera plana sesenta años después de su muerte gracias al productor Andrés Vicente Gómez, que llevará a la gran pantalla la controvertida historia de amor del torero y la actriz Lupe Sino. Adrien Brody será el encargado de dar vida al diestro que revolucionó el toreo en los años cuarenta, y Penélope Cruz, a su amante. El ganador de un Oscar por El pianista ya está en España para empaparse del mundo taurino, del que tiene que absorber los máximos conocimientos posibles antes de que empiece el rodaje a finales de marzo. Andrés Vicente adelantó en noviembre que contarían con el asesoramiento “de un famoso torero”, con el que el actor conviviría durante casi un mes. Gómez prefirió entonces mantener su nombre en secreto. Según ha podido conocer ahora “Tiempo”, ese nombre es el de Cayetano Rivera Ordóñez, con el que la productora firmó el miércoles 25 de enero un acuerdo.

Conexión cultural. El parecido de Brody con Manolete es asombroso. Pero el físico no lo es todo. El actor, nacido en Queens (Nueva York), tendrá que aprender a pensar, moverse e, incluso, torear como lo hace un matador de toros. Deberá asimilar el sentimiento, el miedo, el rito y el porqué de la Fiesta, para lo que cuenta con la ayuda de Cayetano, que, además, afronta la temporada de su consolidación como figura del toreo. Las razones que han llevado a contar con el hijo de Francisco Rivera, Paquirri, y Carmen Ordóñez son obvias: la primera es que es el torero del momento, dentro y fuera de los ruedos; la segunda, que sabe inglés perfectamente, ya que estudió en Suiza; y, además, el mundo del celuloide le llama muchísimo la atención. De hecho, hizo Comunicación y Mass Media en el Santa Monica College de California.

La conexión cultural entre actor y torero está asegurada. Adrien Brody y el director de la película, Menno Meyjes, guionista de El color púrpura, llegaron a Madrid la semana pasada. Tras permanecer varios días en la capital, alojados en uno de los hoteles con más solera –a falta del desaparecido Hotel Victoria, donde se vestía Manolete cuando toreaba en Madrid–, han hecho las primeras pruebas de vestuario, para después tener su primer contacto con el campo este mismo fin de semana. El viernes viajaron a una finca de Extremadura para conocer a Cayetano y asistir a una tienta de vacas. El diestro vive la pretemporada como lo hacía su tío abuelo Luis Miguel Dominguín: encerrado a cal y canto. Tenía preparada una sorpresa a Brody: un par de botos camperos, hechos por encargo por un zapatero de Tordesillas. Al actor de Hollywood no le vendrá nada mal el obsequio, ya que no serán pocos los días que va a pasar por las dehesas españolas haciendo la vida de un torero desde que se levanta hasta que se acuesta. Adrien, que ya ha tenido ocasión de leer y ver vídeos sobre Manuel Rodríguez, Manolete, se convertirá en la sombra de Cayetano durante tres semanas. Y es que al neoyorquino le gusta meterse de lleno en los personajes que interpreta, tanto que para su magistral trabajo en El pianista aprendió a tocar partituras de Chopin. ¿Se atreverá ahora a ponerse delante al menos de una vaca brava?

Entrenamiento. Es de esperar que Brody –Meyjes se irá antes– venga mentalizado para acoplarse al plan, porque compartirá con el diestro madrugones, una dura preparación física, hasta cinco tentaderos en menos de tres días, largos viajes por carretera para trasladarse de unas fincas a otras y, por supuesto, ni una copa. No es por nada, pero dicen los que conocen bien a Rivera, como su amigo y representante Francisco Gordillo, que en temporada se convierte en una especie de Buda. Actor y torero, que seguramente asienten su cuartel general en Cádiz, donde Cayetano tiene arrendada una pequeña finca, estarán de aquí para allá por media España. Porque, aunque el año pasado Rivera se pasó el invierno metido en casa de Juan Antonio Ruiz, Espartaco, al que le une una gran amistad, después de sus sonados triunfos tiene abiertas las puertas de las mejores ganaderías del país, muchas de ellas sitas en Salamanca.

Andrés Vicente Gómez espera que la película, con un presupuesto de más de 20 millones de euros, sea aceptada por el mundo del toro, para lo que también tendrán que contar con el asesoramiento de otro profesional del sector, ya que Cayetano sólo tiene el cometido de ilustrar a Brody y no doblará a Manolete en ninguna escena. Lola Films todavía no ha encontrado a la persona adecuada para este trabajo, aunque bien podría ser Vicente Barrera. El toreo del diestro y abogado de carrera valenciano siempre ha sido comparado con el de Manolete, por su concepto vertical, su cadencia, su gesto serio y esa especie de perenne tristeza que embargaba al Califa cordobés. Pero una cosa será el profesional que doble al actor frente al toro, que tampoco tiene por qué ser un torero conocido, y otra distinta el encargado de supervisar todos los aspectos taurinos de la película. Los productores todavía tienen tiempo para decidirse, pues las escenas más complicadas de rodar las dejarán para el final. Antes, tendrán que pedir los permisos pertinentes en las plazas, encontrar fechas libres, buscar y comprar los toros, transportarlos... Una tarea que, desde luego, no puede hacer cualquiera.

Expectación. Bisnieto, nieto, hijo, hermano y sobrino de toreros, en Cayetano Rivera Ordóñez –Cayetano a secas en los carteles– confluye la historia de una dinastía vinculada desde siempre al mundo del cine. Orson Welles y Hemingway admiraron a Cayetano Ordóñez, El Niño de la Palma, y a su hijo Antonio Ordóñez, hasta el punto de que las cenizas del director de Ciudadano Kane reposan en la finca rondeña de la familia. Su tío abuelo, Luis Miguel Dominguín, que formó parte del cartel de Linares en el que el toro Islero hirió de muerte a Manolete, fardó de amores con Ava Gardner, conquistó el corazón de Rita Hayworth y tuvo un romance con una actriz mexicana que se suicidó al saber que se casaba con Lucía Bosé. El menor de los hijos de Carmen Ordóñez y Paquirri, que ha heredado, además del buen hacer en los ruedos de todos ellos, la estampa de su abuelo, la clase de los dominguines y la sonrisa embaucadora de su padre, ahora también se codea, como sus antecesores, con las estrellas de Hollywood.

Cayetano afronta, junto a su tío Curro Vázquez, una temporada crucial en su carrera. Si el año pasado significó su debut ante la expectación de toda España, éste se convertirá en el de la reafirmación de su toreo en las ferias más importantes. Rodado en plazas de menos responsabilidad, en los próximos meses cosos como el de Valencia, en Fallas, le verán hacer el paseíllo desmonterado, como corresponde al torero que se presenta. ¿Y Sevilla y Madrid? Son contratos que están por cerrar. El calendario de Cayetano sigue siendo un enigma. Hay quien quiere ver en tanto secretismo una estrategia, un misterio que se desvelará a su hora. La fecha de su alternativa, por ejemplo, todavía está abierta. Curro Vázquez y el propio torero andan dándole vueltas a varias propuestas: “Escogeremos la que más le interese al torero. Todavía es pronto para decirlo. La alternativa llegará más avanzada la temporada”, comenta el maestro de Linares. Eso sí, a Cayetano le haría toda la ilusión del mundo que se la concediera su hermano, Francisco Rivera Ordóñez, que tendrá, a buen seguro, ese gusto. Curro no quiere dar un paso en falso. La carrera de su sobrino está dirigida con temple y, por eso, quizá llegue a convertirse en la figura del momento que todo el mundo espera. Lo que no hace falta confirmar, porque ya está anunciado, es que Cayetano tiene su primera cita el próximo día 26 de febrero en Sanlúcar de Barrameda. Y que compartirá cartel con otra promesa de los ruedos, Julio Benítez, hijo de El Cordobés. El cartel de “No hay billetes” está asegurado.

Escríbanos: tiempo@grupozeta.es

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